Blog / Dec. 1, 2016

La gestión del riesgo de la minería ilegal y los minerales de zonas en conflicto en las cadenas de suministro mundiales

Este artículo salió primero en el blog Thomson Reuters Answers On

El riesgo de las cadenas de suministro es una realidad de las transacciones comerciales. La publicación de informes sobre la forma que tiene su empresa de detectar y abordar las señales de alarma con el paso del tiempo sirve para proteger la reputación y contribuye a demostrar el progreso, además de ser la manera honesta y responsable de comerciar.

A día de hoy, la descripción de la cadena de suministro de un producto es tan importante como el propio producto. En su propuesta de valor, las empresas deben demostrar públicamente que sus cadenas de suministro son transparentes y responsables.

El motivo del cambio es evidente

Debido a su alto nivel de globalización, las cadenas de suministro de minerales de hoy en día tienen el potencial de relacionar a las empresas, así como a los inversores, bancos y consumidores, con conflictos y abusos de los derechos humanos. Ya sea en Afganistán, en Myanmar, en la República Democrática del Congo (RDC) o en cualquier otro lugar, las piedras preciosas, los minerales y otros recursos naturales que se comercializan y usan en el mercado internacional desempeñan un papel crucial en la financiación y el fomento de conflictos y blanqueo de dinero, entre otras cosas.

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Un comerciante sostiene una balanza que utiliza para comerciar con oro. Fotografía tomada el 11 de abril de 2015 en la aldea de Mufa II, en Kivu Sur, en el este de la República Democrática del Congo. Este hombre lleva extrayendo oro en Mufa desde 2004. En marzo de 2015, fue el blanco de un ataque armado en esa localidad, pero pudo escapar con sus pertenencias. Foto: Phil Moore

Independientemente de su posición en la cadena de suministro, las empresas responsables que usan o comercializan recursos naturales deben ser capaces de demostrar lo que han hecho para comprender y mitigar el riesgo en sus redes de suministro.

Tyler Gillard, gerente de proyectos sectoriales de la Unidad de Conducta Empresarial Responsable de la División de Inversiones de la OCDE, comenta: «La transparencia es una de las piedras angulares de la diligencia debida de las cadenas de suministro, sin la cual las empresas no pueden rendir cuentas al público, los consumidores y los reguladores. En los últimos cinco años, hemos sido testigos de muchos avances, ahora que las empresas llevan a la práctica la Guía de Debida Diligencia de la OCDE para Cadenas de Suministro Responsables de Minerales, pero ahora se necesita más: más informes, información concreta de los riesgos identificados y las medidas de mitigación adoptadas, así como informes del progreso anual según las empresas van aprendiendo cómo llevar a cabo la diligencia debida de sus cadenas de suministro».

El marco de la OCDE

Los Principios Rectores sobre las empresas y los derechos humanos de las Naciones Unidas exigen que las empresas adopten medidas proactivas para garantizar que no provocan ni contribuyen a provocar abusos de los derechos humanos en sus operaciones mundiales y que, de hacerlo, den respuesta a cualquier abuso de los derechos humanos.

Las importantes campañas internacionales para ayudar a las empresas en esta labor culminaron con la publicación de la Guía de Debida Diligencia de la OCDE para Cadenas de Suministro Responsables de Minerales en las Áreas de Conflicto o de Alto Riesgo. En esta guía de la OCDE los Principios Rectores de las Naciones Unidas se han convertido en un práctico marco de cinco pasos para que usen las empresas.

La Guía de Debida Diligencia, refrendada por 43 países miembros y no miembros de la OCDE, abarca la cadena de suministro completa de los minerales, desde la mina hasta el producto final, a través de obligaciones claramente diferenciadas basadas en la posición de las empresas en la cadena de suministro. Esta guía se aplica a todos los recursos minerales y tiene un alcance mundial.

Algunos países, como Estados Unidos o la RDC, ya han aprobado leyes por las que se exige a las empresas que lleven a cabo controles específicos de sus cadenas de suministro según la norma de la OCDE.

Para principios del año que viene se espera que la Unión Europea apruebe una ley destinada a garantizar que los minerales y los metales que lleguen a la UE provengan de una fuente responsable y que no hayan financiado conflictos ni abusos de los derechos humanos.

¿Qué deben hacer ahora las empresas?

Hay algunas empresas que ya pueden demostrar su progreso en el logro de las buenas prácticas internacionales por todas sus redes de suministro. En una encuesta reciente llevada a cabo entre 275 empresas norteamericanas se descubrió que el 51 % de ellas había cambiado su forma de gestionar sus cadenas de suministro a raíz de inquietudes relacionadas con los derechos humanos.

No obstante, en el plano mundial, solo unas pocas compañías supervisan y abordan activamente el riesgo de sus cadenas de suministro.

Y menos aún son las que informan públicamente sobre sus empeños, con lo cual su buena labor suele pasar desapercibida.

Las empresas responsables deben garantizar que evalúan eficazmente los riesgos de sus cadenas de suministro mediante la creación de procesos sólidos de mitigación y gestión de riesgos y mediante la descripción y demostración de la puesta en práctica de estos procesos en sus informes anuales sobre sus cadenas de suministro.

Las cuatro áreas en las que las empresas suelen tener que mejorar la gestión de sus cadenas de suministro de minerales y la publicación de informes son:

  1. Informar sobre el riesgo: una prueba de su abastecimiento responsable en la práctica es admitir que se han detectado vacíos y especificar cómo se están abordando con el paso del tiempo. En otros sectores, como el textil, esto ya se hace más allá de los proveedores directos.
  2. Hacer que el proceso sea continuo: la mayoría de las compañías consideran la diligencia debida de las cadenas de suministro un ejercicio administrativo anual, en lugar del proceso continuo, reactivo y proactivo que realmente es. El cumplimiento de este proceso es un medio para alcanzar un fin, no un fin en sí mismo. Hacerlo simplemente como un trámite anual deja a su empresa totalmente expuesta al riesgo y es probable que, más adelante, traiga consigo disgustos.
  3. No subcontratar a terceros la responsabilidad de la diligencia debida de las cadenas de suministro: hay programas y servicios que pueden contribuir a la labor de diligencia debida de una empresa, pero las decisiones finales debe tomarlas la empresa. Un informe reciente de Global Witness ha puesto de relieve las lecciones extraídas por los inversores del Mercado de Inversiones Alternativas de Londres que subcontrataron todos los controles de sus clientes a asesores designados, quienes cobraban comisiones a las empresas que introducían en el mercado a la vez que desempeñaban el papel de mecanismo de control para los inversores. A la larga, pagar a otros para que tomen las decisiones finales en su nombre suele salir caro.
  4. Demostrar un avance con el paso del tiempo: esto se espera de las empresas, pero no da carta blanca. Una empresa debe demostrar que está mejorando con el paso del tiempo y la forma de hacerlo es mediante la publicación regular de informes.

Debe hacerse más

A pesar del compromiso adquirido de supervisar la puesta en práctica de la Guía de Debida Diligencia de la OCDE, algunos países no lo cumplen en absoluto, incluso en aquellos lugares donde existen leyes de diligencia debida de las cadenas de suministro, con lo que fracasan a la hora de garantizar que las empresas cumplen los estándares legales mínimos.

En un informe reciente de Global Witness  se documenta cómo una empresa privada de propiedad china, con accionistas franceses y chinos, proporcionó rifles AK47 y dinero a grupos armados para poder así garantizarse el acceso a ciertos depósitos de oro durante un auge del oro ocurrido en la zona oriental de la RDC.

Ese «oro de una zona de conflicto» se comercializó en cadenas de suministro internacionales. Una parte, por lo menos, fue adquirida por empresas de Dubái.

En este caso, la cadena de suministro y la propiedad de la empresa implican que a los gobiernos de China, Francia, Emiratos Árabes Unidos y la RDC les corresponde el deber de responsabilizar a las empresas y las personas implicadas por haber incumplido las leyes en materia de cadenas de suministro, como mínimo. Hasta la fecha, solo el gobierno congoleño ha emprendido acciones para responsabilizar a una de las empresas implicadas e incluso esta medida dista de ser suficiente.

Lo que no sabe también puede perjudicar a una empresa

El caso práctico de la RDC pone de relieve los motivos por los que la diligencia debida de las cadenas de suministro de las empresas es tan importante. Los controles habituales de las cadenas de suministro según el estándar de la OCDE ayudan a detectar y dar respuesta a señales de alarma como las mencionadas más arriba, a la vez que dan paso al comercio legítimo y lo protegen.

La Guía de Debida Diligencia de la OCDE establece unas expectativas internacionales de lograr unas cadenas de suministro más responsables. Ahora, las empresas deben demostrar cómo llevan a la práctica el modelo de negocio de la OCDE.

Las declaraciones y las garantías son baratas cuando incluyen escasos detalles. Las empresas, por tanto, deben dejar claro lo que realmente supone para ellas cumplir su deber y esto es algo que pueden conseguir si informan detalladamente sobre el riesgo.

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